Romina
Connell

Sobre mí

Mi casa no era muy diferente a la tuya, a esa identidad o cadencia que de forma tácita comparten los hogares argentinos.

En mi caso, esos recuerdos y olores de la infancia, eran los buñuelos de manzana de mi abuela Norma, la comida árabe de mi abuela Nelly, su misterioso arroz con leche –que aun hoy desconocemos su receta- las eternas comidas en familia y la sutil pregunta de ¿qué vamos a cenar? Antes de haber terminado el almuerzo.

Pero mi hogar, si tenía la particularidad que reinaban los tableros, las escuadras, el punto y la línea, dibujos en ¨planta¨ y todo lo lindo y todo lo bello que plantea el arte de la arquitectura.

Mi gran pasión

Fue así, como a los 18 años entré a dicha facultad con todas ¨las¨ certezas y todas ¨mis¨ dudas, que a los 23 terminarían por aumentar, como así también los recuerdos de los olores y sabores de mi infancia, cuestión un tanto ineludible, una vez que nos vamos poniendo, aunque sea un poco, mas grandes.
Ese mismo año, decidí, tímidamente, inscribirme en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG) donde mi admirado Osvaldo Gross era y es Director. Recuerdo haberme preguntado el ¿por qué allí estaban todos contentos?, años mas tarde comprendería que era mi alegría proyectada.

En el 2008 estrenaba mi titulo de pastelera profesional, había tardado 25 años en encontrar mi pasión en la vida, comprender en que todo el camino transitado era capacitación y enseñanza que enriquece lo que hacemos porque, si la cita de Eliot se permite

El tiempo pasado y el tiempo futuro,
lo que pudo haber sido y lo que fue, tienden a un solo fin, siempre presente.